TRATAMIENTOS COSMETOLÓGICOS PROFESIONALES


Comienza como un eritema (enrojecimiento) en la parte central de la cara o en las mejillas, nariz, o frente, e infrecuentemente puede afectar el cuello y el pecho. Cuando la rosácea progresa, otros síntomas se pueden desarrollar como un eritema semi-permanente, telangiectasia (dilatación de los vasos sanguíneos superficiales de la cara), pápulas circulares enrojecidas (pequeños granos) y pústulas, enrojecimiento ocular, quemazón, ardor y picazón, y en algunos casos avanzados, nariz roja lobulada (rinofima).
 
Esta dolencia puede ser confundida y en algunos casos co-existir con el acné vulgaris y/o la dermatitis seborreica. La rosácea afecta a ambos sexos, pero es casi tres veces más común en las mujeres, y tiene una edad de desarrollo entre los 30 y 60 años. Alterna períodos severos con períodos de reposo.
 
¿Qué puede agravar a la rosácea?
 
El uso de cremas o pomadas con corticoides tópicos. Si está utilizando una crema que pueda contener un corticoide debe consultar a su médico. Éste seguramente se lo suspenderá en 3 ó 4 semanas, a veces utilizando durante algún tiempo uno de baja potencia ( hidrocortisona 1%), para evitar un intenso fenómeno de rebote.

 
Algunos medicamentos que se toman por boca también pueden empeorar (corticoides sistémicos, fármacos vasodilatadores), consúltelo con su médico.

Exposición solar: el sol le perjudica, si no resulta posible evitarlo, debe usar fotoprotectores.
 
El calor, el frío e el viento también deben evitarse.
 
La estancia en lugares muy caldeados y los cambios bruscos de temperatura perjudican.
 
Comidas y bebidas muy calientes, comidas con muchas especias y quesos fermentados.
 
Los cosméticos son generalmente mal tolerados. Algunos cosméticos de protección pueden resultar beneficiosos.
 
La ansiedad y el estrés pueden ser perjudiciales.
 
Evite el alcohol y las bebidas estimulantes.
 
El tratamiento debe proporcionar sensaciones de intensa frescura, descongestionamiento y humectación.

Algunos recursos caseros para probar:

1 La pulpa de Aloe vera o Sabila aplicada diariamente durante media hora en forma de mascarilla o el gel de aloe ayudan a controlar el problema y normalizar el aspecto de la piel.

2 Lavar la piel diariamente con infusiones de manzanilla apenas tibias o frías, secar la piel sin enjuagar.

3 Licuar un pepino sin cáscara y utilizarlo media hora al día como mascarilla, posteriormente enjuagar.
© 2021 TRATAMIENTOS COSMETOLÓGICOS PROFESIONALES